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En el transcurso de nuestra vida tomamos multitud de decisiones, un sinfín de posibilidades se abren ante nosotros esperando ser elegidas. A pesar de tener ese amplio abanico, la mayor parte del tiempo escogemos el camino equivocado.

Pero ¿qué sucede si cada mala acción nos lleva a una vida de ensueño? ¿Merecería la pena entonces un poco de sufrimiento a cambio de la felicidad eterna? La respuesta es un rotundo sí, por supuesto que compensa una mala experiencia vital si ella te lleva hacia un futuro próspero, como si se tratara de un funambulista que juguetea con su destino desafiando al abismo en una especie de equilibrio natural entre el bien y el mal.

La moraleja de esta pequeña reflexión es que siempre tenemos que ver el lado positivo a la vida, porque las caídas duelen, pero el alzamiento es siempre grandioso y trae consigo un halo de positivismo imparable.

Así que os recomiendo reír, saltar, besar, ser tan felices que lloréis de la emoción, que améis la vida hasta las últimas consecuencias de la mano de esa persona que os eriza la piel, el corazón y el alma.

Firma de Bárbara correctora. Consejos de escritura
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